De la bahía a la poesía: la historia de un poeta en Santander

Gerardo Diego es uno de los autores más representativos de la industria literaria cántabra
Gerardo Diego, escritor y poeta / Zenda

La Bahía de Santander es el mayor estuario de la costa norte de España. Pero también ha sido el espacio de inspiración de autores que la han visto como uno de los mayores espacios de inspiración para sus obras. Este fue el caso de Gerardo Diego, el autor nacido en 1896 en Santander.

Poeta, profesor y escritor español, Gerardo Diego es uno de los representantes de la denominada Generación del 27 junto a autores de la talla de Luis Cernuda, Miguel Hernández, Rafael Alberti y Federico García Lorca, entre muchos otros.

Pero más allá de eso, la poesía del escritor santanderino traspasó todas las fronteras y es conocida en el territorio nacional por ser una representación de lo que la ciudad, el mar, y la vida significaban para él.

El año 1918 fue el año de partido de la actividad profesional del creador cántabro. Así, varias revistas con poemas y críticas constituyeron los primeros escritos de Gerardo Diego. De hecho, todas estas publicaciones estaban motivadas por un hecho histórico que hizo mella en la sociedad de aquella época: el final de la Primera Guerra Mundial.

En esta situación, y tras la muerte del poeta Rubén Darío, el escritor santanderino comenzó su andadura en el movimiento vanguardista iniciado por Marinetti.

Son muchos los poemas que marcaron la trayectoria de este escritor cántabro, pero el más reconocido es ‘Bahía Natal’, donde hace alusión al espacio geográfico de la ciudad que le vio nacer y convertirse en un hito literario tanto en Cantabria como en España.

BAHÍA NATAL

Cristal feliz de mi niñez huraña,
mi clásica y romántica bahía,
consuelo de hermosura y geografía,
bella entre bellas del harem de España.

La luna sus mil lunas en ti baña
-tu pleamar, qué amor de cada día-,
y te rinden reflejo y pleitesía
montañas, cielo y luz de la Montaña.

Mi alma todas tus horas, una a una,
sabe y distingue y nombra y encadena.

De mi vivir errante fuiste cuna
nodriza, y de mis sueños madre plena.

La muerte, madre mía, a ti me una,
agua en tu agua, arena de tu arena.

Gerardo Diego

También es preciso destacar que otros poemas como ‘El ciprés de Silos’, ‘Romance del Duero’ o ‘Insomnio‘ constituyen sus textos más estudiados y halagados.

Asimismo, en lo referente a la situación política, se posicionó a favor del nacionalismo creciente durante la Guerra Civil, al contrario que la mayor parte de sus compañeros de la Generación del 27. Por ello, pudo continuar con su producción literaria en el territorio nacional puesto que no tuvo que exiliarse al igual que aquellos pertenecientes a este movimiento.

En este sentido, la revista online Zendal Libros recoge que “en marzo de 2015, el Catedrático de la Universidad de Oviedo Juan Manuel Díaz de Guereñu dijo, durante la presentación de un libro que recogía dos conferencias que el poeta [Gerardo Diego] pronunció sobre los mismos en 1919 —y que generaron cierta polémica—, que el cántabro fue «republicano aunque, como otros, fue un republicano desengañado por las inclemencias políticas y sociales de la época. Pero siempre supo anteponer el aprecio humano a las convicciones o a las ideas». No obstante, una vez acabada la Guerra Civil, el autor sale de Cantabria para afincarse en Madrid, donde pasará sus últimos años de vida.

El poeta cántabro tiene varias obras destacables como ‘Versos humanos’ (1925), ‘Ángeles de Compostela’ (1940), ‘La luna en el desierto’ (1949), ‘Biografía incompleta’ (1953), ‘Poesía amorosa’ (1965), ‘Vuelta del peregrino’ (1967), ‘La fundación del querer’ (1970) y ‘Versos divinos’ (1971).

Su prosa y su estilo literario traspasaron todas las fronteras posibles. No se puede hablar de la Generación del 27 sin mencionar a Gerardo Diego, y mucho menos de la literatura cántabra sin hacer alusión al poeta.

Tal es así que, como recoge el libro ‘Literatura cántabra’ (2006) escrito por Jesús Lázaro, “su labor incesante se verá galardonada con dos importantes premios, el March y el Cervantes, que compartirá con su amigo y compañero de la aventura ultraísta, Jorge Luis Borges, en 1980″.

Además, esta obra también destaca que Gerardo Diego “dedica los últimos años a recopilar su obra en prosa y verso, que se editará póstumamente”. De esta forma, la sociedad española y la industria literaria dijeron adiós al autor que brindó grandes reconocimientos a su ciudad natal.

Cantabria le vio nacer un 3 de octubre de 1896 y Madrid le vio morir un 8 de julio de 1987. Pero, a pesar de su fallecimiento, Gerardo Diego sigue presente en la sociedad por la huella que dejaron sus prosas y versos.

Un comentario en «De la bahía a la poesía: la historia de un poeta en Santander»

  • el 8 de noviembre de 2021 a las 00:40
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    Gerardo Diego es uno de los poetas que ocultó en mi corazón. Ya algo en mi bachiller, en la asignatura de literatura me había acercado a él.
    mmpg

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