De lector a lector

El peligro de los algoritmos en redes o plataformas es que estamos condicionados a una serie de recomendaciones basadas en nuestros gustos previos, lo cual implica que es más difícil encontrar aquellas obras que suponen un soplo de aire fresco para nuestros sentidos
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La variedad es la fuente de la riqueza. Al menos, eso he pensado desde hace mucho tiempo. Cuando me siento a leer, ver una película o escuchar música no me gusta sentir la limitación de ceñirme a una serie de géneros o convicciones comunes para alguien de mi edad.

Soy capaz de disfrutar de música de influencia céltica al mismo tiempo que cubana o pop actual. Puedo leer tanto fantasía como novela histórica, o incluso novela gráfica, que cada vez aprecio más. Se trata, para mí, de una forma enriquecedora de poder recibir influencias de distintos ámbitos.

Sin embargo, empiezo a notar que es una costumbre más mía que de la mayoría de gente. El peligro de los algoritmos en redes o plataformas es que estamos condicionados a una serie de recomendaciones basadas en nuestros gustos previos, lo cual implica que es más difícil encontrar aquellas obras que suponen un soplo de aire fresco para nuestros sentidos.

Imagen de varios libros colocados en la sección de más recomendados

Se trata de un fenómeno muy particular, viviendo en una sociedad donde se han diversificado las opciones a la hora de consumir contenido cultural, y pudiendo tener acceso a los productos de otras culturas antes poco exploradas por los grandes públicos. Estamos empezando a encajonarnos cada vez más en nuestros intereses y preferencias particulares.

Yo mismo suelo hacer autocrítica, y ya tengo algunos ámbitos pendientes para ampliar horizontes en el futuro. Por ejemplo, no acostumbro a ir al teatro ni la mitad de lo que debería, ya tengo una lista casi interminable de músicos a los que quiero escuchar… y el repertorio sigue. 

Y con esto, ¿qué quiero decir? ¡Hay que explorar! Hay que buscar más allá de lo que nos ofrecen nuestros menús de inicio, siempre alerta para encontrar aquello se sale de nuestra propia burbuja que llamamos “lo ordinario”.

Para nosotros todo son ventajas, y supone un enriquecimiento popular importante. También está en nuestras manos acercar lo desconocido a nuestros allegados, amigos y familia. Y que placer da ver a una persona descubrir algo que le gusta gracias a uno mismo.

Esa satisfacción de haber aportado tu granito de arena a la hora de difundir aquello que antes se consideraba poco conocido o incluso “de nicho”. Así que con gusto, amigo lector, te animo a que la próxima vez que te sientes a disfrutar de un producto cultural, derrumbes ese muro que te separa de otras grandes historias aún por descubrir

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