El juicio de los artistas

La cultura es aquella siempre ha aceptado a cualquiera que quisiera hacerlo con pasión y con corazón y como sociedad nos encargamos de cuestionar a la persona que se quiere dedicar a ello, destruyendo así su esencia
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En una sociedad que dice ser más abierta todavía encontramos los juicios que cualquiera diría que han pasado de moda. Se sigue escuchando un ¿eso se estudia? ¿Para qué te va a servir? ¿Pero tiene salida? ¿Te vas a dedicar a eso?

Sí, puedes estudiar música; si, puedes estudiar actuación; sí, puedes estudiar pintura y qué problema hay si lo único que busco es ser feliz y hacer lo que me gusta y con un poco de suerte no ir con el piloto automático como acostumbramos ahora.

“El gran problema son las pocas oportunidades que se les da a nuevos artistas”

Llegamos al problema de sí la profesión tiene salida. Podría tenerlo perfectamente, y más si haces lo que te apasiona.  El gran problema son las pocas oportunidades que se les da a nuevos artistas, el poco apoyo en general  y las pocas ayudas que encontramos para ello en comparación con otros ámbitos.

Esto resulta irónico cuando siempre recurrimos a la cultura. Tengo un problema, voy a escuchar música, voy a ver una película. Tengo tiempo libre,  voy a escribir, voy a verme una serie.

“Tendemos a olvidar que son trabajos tan dignos como cualquier otro y que las personas viven de ello”

La cultura es aquella siempre ha aceptado a cualquiera que quisiera hacerlo con pasión y con corazón y como sociedad nos encargamos de cuestionar a la persona que se quiere dedicar a ello, destruyendo así su esencia.

Tendemos a olvidar que son trabajos tan dignos como cualquier otro y que las personas viven de ello. Nos olvidamos de las horas de sacrificio y del esfuerzo por sobresalir que hay detrás porque es algo que nos divierte y nos entretiene.

A pesar de todo esto, seguimos recurriendo a la cultura como vía de escape. ¿Pero qué es esto? ¿No os parece hipócrita? Porque a mí sí y me puedes decir que no solo pasa con la cultura, y es verdad, pero ¿no deberíamos por tanto tomar algo de conciencia y pensar en lo que decimos para juzgar menos e interesarnos por las personas?

Si no teníamos suficiente con cuestionar a cualquiera que quiera dedicarse a ello encima despreciamos todo lo que hay detrás. Reconozco que a veces es  fácil olvidarse de ello porque no lo vemos, pero lo mínimo que merecen los que se encargan de sacar la cultura adelante son unas palabras de ánimo, una felicitación, una crítica constructiva o incluso una palmadita en la espalda.

“La cultura no sale adelante sola”

Ya con eso haríamos tanto. Estaríamos recompensándoles por todo su esfuerzo y sacrificio, dándoles el apoyo que se merecen y felicitándoles por conseguir sacar con su arte una emoción en nosotros. Y sin embargo, nos dedicamos a despreciarla.

Esto es un recordatorio para ser conscientes de que la cultura no sale adelante sola y que hay personas detrás que lo dan todo por ella y un poco de ayuda no les vendría nada mal. Hagamos que eso de una sociedad más abierta sea verdad limitando las críticas a constructivas, ayudándoles a mejorar y agradeciéndoles todo lo que hacen por nosotros sin que nos demos cuenta. ¿Tanto nos costaría demostrarle nuestro apoyo sabiendo que no supone tanto de nosotros?

No nos tiene porque gustar, todo eso está claro y podemos dar nuestra opinión, pero siempre respetando lo que la otra persona se ha encargado de construir.

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