La Cueva de Sopeña, en Miera, “es como describir el paraíso”

La cavidad es uno de los espacios culturales menos conocidos en Cantabria

Cantabria es una comunidad con multitud de espacios desconocidos que forman parte de la historia cultural de la región, y estos han ayudado a crear a la sociedad que allí reside. Este es el caso de la Cueva de Sopeña en el municipio de Miera.

La cavidad no es tan conocida como otras que conforman el panorama cultural de la región, y quizás esto es debido a la “falta de difusión que se la ha dado”, como destacan algunos de los visitantes.

La fecha de creación de la Cueva de Sopeña es variable, y es que su origen se ubica entre 30.000 y 10.000 años antes de la actualidad. Por entonces, cazadores y recolectores andaban cerca de las tierras del río de Miera.

Entonces, la afluencia de cabras montesas durante el verano atraían más y más a los los primeros seres del paleolítico que acudieron al valle en busca de comida para sobrevivir. Así, aquellos que vivieron esa época cerca del río Miera disfrutaron de las truchas y salmones que ofrecían tanto esas aguas como sus afluentes.

De esta forma, ante la oferta alimenticia que ofrecía Miera, los habitantes del paleolítico comenzaron a acudir a la zona en busca de alimentos, pero también de cobijo. Así fue como la cueva ‘Salitre II’ o Cueva de Sopeña, situada en el pueblo de Sopeña en Miera, se convirtió en el refugio de aquellos que vivieron en esta época histórica.

Posteriormente, durante el Solutrense (hace 18.000 años) y el Magdaleniense (hace 15.000 años), la cavidad sirvió de santuario rupestre de aquellos que vivieron en el valle.

Con el objetivo de preservar la cultura de aquellos primeros seres que habitaron en las grutas cántabras se creó la Cueva de Sopeña, una recreación de la Cueva del Salitre en la época paleolítica. De esta forma, se conservarían los vestigios que dejaron atrás los primeros seres que vivieron en el municipio y que comenzaron a darle un sentido a las tierras del valle.

Entrada de la Cueva de Sopeña

Asimismo, esta recreación permite descubrir el modo de vida que tuvieron los seres paleolíticos en el Alto de Miera, así como poder observar las representaciones pictóricas de la cueva. Así, aquellos que acudan a la Cueva de Sopeña podrán descubrir la historia y los primeros antecedentes artísticos en el municipio de Miera.

“Lo bueno que tiene es que el valle de Miera es un valle ‘virgen'”

Los visitantes de la Cueva de Sopeña aseguran que “es una experiencia magnífica y poco reconocida en Cantabria”. “Nos enteramos de su existencia por diferentes amigos que la habían visto, y había gente que hablaba de ella a través de las redes sociales”, explica una visitante que acudió el pasado año a la recreación.

“Para mí es una experiencia fascinante el poder ser guía de la Cueva de Sopeña. Es como describir el paraíso”, ha dicho Alicia Ruiz, quien ha sido guía turística de la recreación hasta hace apenas una semana. “Llevo dos temporadas siendo la guía de la cueva, y además lo bueno que tiene es que el valle de Miera es un valle ‘virgen’. Es decir, que la gente aún puede ver las costumbres y el modo de vida de los merachos“, ha señalado Ruiz.

Alicia Ruiz, guía turística de la cueva, durante una visita

Además, con respecto a la difusión y promoción de la cueva, asegura que “las redes sociales son de gran utilidad”, y ha puesto como ejemplo que ella comparte todo lo que puede “en Facebook, en mi cuenta de Instagram, e incluso en los estados de WhatsApp para que la gente lo conozca”.

“La Cueva de Sopeña no tiene el reconocimiento que se merece”

No obstante, a pesar del valor histórico y cultural que tiene la Cueva de Sopeña, gran parte de la sociedad cántabra desconoce su existencia. “Somos conscientes de que esto no es ni Altamira ni el Soplao, pero la Cueva de Sopeña no tiene el reconocimiento que se merece“, ha destacado Alicia.

Por otro lado, con respecto a la instalación de los aerogeneradores del parque eólico Garma Blanca, que afectarían al municipio de Miera, ha dicho que “estéticamente va a fastidiar al valle. Posiblemente también afecte en un alto porcentaje a la llegada de nuevos turistas”.

La llegada de la pandemia de la COVID-19 también provocó el cierre de las visitas momentáneamente, y el confinamiento ha “afectado enormemente a la llegada de turistas”. “El cierre perimetral ha provocado que las visitas bajen mucho, especialmente las de turistas internacionales”, ha recalcado.

“Miera es un valle bastante desconocido en Cantabria”

Asimismo, Ruiz dice que “en verano viene mucha gente” y destaca que “es una gran época para el turismo”. Sin embargo, también ha señalado que “Miera es un valle bastante desconocido en Cantabria”. También ha ejemplificado como varios visitantes han hablado con ella y le han comentado que “los cántabros ni siquiera conocemos lo que hay en nuestra propia comunidad”.

La Cueva de Sopeña es uno de los símbolos culturales de Cantabria y de Miera. El valle, de carácter angosto, está siendo últimamente caldo de polémica por la instalación de los aerogeneradores del parque eólico Garma Blanca, y es por eso por lo que se conoce actualmente a los merachos.

Interior de la Cueva de Sopeña

Sin embargo, Miera es mucho más que disputas por 13 molinos. El valle tiene un patrimonio cultural e histórico que, como han admitido los visitantes, “es totalmente desconocido en Cantabria”. Ahora, el futuro del turismo y de de las nuevas oportunidades para realzar la cultura cántabra y los espacios anónimos en la región.

Con respecto a los horarios de visita, estos son de martes a domingo por las mañanas en horario de 10:30 a 14:30. Además, los viernes, sábados y domingos podrá visitarse la recreación de la cueva en el mismo horario de mañana y por las tardes de 16:00 a 20:00.

Los lunes la cueva estará cerrada y la duración de la visita será de 45 minutos cada hora. Así, las entradas tendrán un coste de 3,50 euros para los usuarios adultos. No obstantes, los menores seis años entrarán de forma gratuita, mientras que aquellos de entre 7 a 12 años y los mayores de 65 años pagarán 2,50 euros.

Estos horarios podrán verse afectados por la pandemia de la COVID-19, y la Cueva de Sopeña tendrá una serie de restricciones y limitaciones de aforo para preservar la salud pública.

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